todos bajo sospecha

stasi
Octubre de 2009, Leipzig, 20 años después: un manifestante lanza al aire papeletas con cientos de nombres de antiguos miembros de la Stasi, la seguridad del Estado germano-oriental.

Me topé con muchos stasis en los años que fui corresponsal de TVE en Alemania, viajando casi todos los meses al otro lado en busca de nuevas historias y reportajes del Este. Los traté en Berlín, zanganeando en lobbies y bares de hoteles de lujo, buscando la pieza en sus ropas grises y apestando a régimen. Me recordaban siempre a los secretas de Franco que el Cuéntame ha retratado de manera espléndida en los últimos años. Eran 91.000 cuando cayó el Muro de Berlín, escudo y espada del partido que tenían aterrorizada a la población.

HGW XX/7 era una buena persona. Gerd (Ulrich Muehe, enfermo de cáncer en el rodaje, moría poco después del Oscar por ‘La vida de los otros‘) tenía el grado de capitán y trabajaba en el Ministerium für Staatssicherheit. HGW XX/7 era un stasi, agente de la policía secreta cuyos métodos tanto nos recordaban a la Gestapo nazi.

Gerd Wiesler hace el papel de hombre bueno, oveja disfrazado de lobo, que intentaba evitar lo inevitable: que un ciudadano de la RDA, poeta y escritor teatral, fuera defenestrado por simpatías hacia Occidente para que el ministro pudiera chantajear a su novia y llevársela a la cama.

Me los encontré en la ocupación de embajadas, durante el verano de 1989, haciendo el papel de provocadores para que los que pedían refugio en el Oeste perdieran legitimidad. Pero la gente los conocía, los olía a distancia… y los señalaban con el dedo cuando se iban a otro corrillo a seguir manipulando. Seguro que alguno me llevó en un taxi o me acompañaron para ‘facilitarme’ el trabajo en alguna cobertura. Pero si los stasis eran muchos, los informantes eran más.

Aunque ha sido imposible de fijar el número, se supone que al menos uno de cada cuatro alemanes del Este informaba regularmente al Ministerio para la Seguridad del Estado sobre amigos y compañeros de trabajo, vecinos y familiares.

En la República Democrática Alemana todos vivían bajo sospecha y era difícil escaparse al control de ese Estado que decía velar por el bienestar del pueblo. En el Este era fácil chantajearte para que colaboraras con nombre ficticio con la amenaza que hacían pesar sobre tu carrera profesional o sobre alguien de tu familia que podría perder su trabajo o su plaza en la universidad. La RDA era una digna herencia de la Alemania de Hitler, donde los hijos denunciaban a los padres y donde los padres ponían al Partido por encima de cualquier otra obligación.

Es poco conocida la anécdota de cuando Angela Merkel, la actual canciller de Alemania, era investigadora universitaria y la Stasi la vino a ver para reclutarla como IM, inoffizielle Mitarbeiter, colaborador informal de la seguridad del Estado. Más lista que el hambre, Merkel contestó a los agentes que le pidieron su colaboración que ella era incapaz de guardar secretos. Lo que no la hacía muy buena candidata para convertirse en espía. Oficialmente, en la caída del Muro hay registrados 100.000 IM en los archivos de la Normannenstraße, en Berlín Oriental. Algunos de ellos, pronto se supo, eran incluso figuras públicas del Oeste: políticos, periodistas, artistas e intelectuales que, de una manera o de otra y por razones diversas, habían caído en la telaraña de la Stasi.

He oído estas últimas semanas, incluso de colegas que aprecio, teorías rocambolescas sobre la caída del Muro. No hay nada más lejos de la realidad que atribuir el fin de la división de Alemania y de Europa a Gorbachov, porque Gorby no tiró el muro por mucha perestroika y glasnot que le debamos. Lo que él reclamaba era el cambio… para que nada cambiase. Tanto la economía de la URSS como los países del Pacto de Varsovia, en la periferia del sistema, necesitaban reconvertirse pero esa reconversión acabó con el comunismo. El virus de la libertad no encontró una vacuna. Por eso cayó el Muro. Ni Gorbachov ni Reagan ni Kohl tuvieron mucho que ver. Ni tampoco fue un milagro, lo siento.

 

11 comentarios sobre “todos bajo sospecha

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s