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efecto dominó

DEU BB Mauer Domino

Klaus Wowereit, alcalde de Berlín, con la maqueta del 'efecto dominó' junto a la Puerta de Brandemburgo.

El alcalde de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wovereit, que recoge hoy en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, echará abajo de nuevo el muro recordando el efecto dominó que acabó con el comunismo hace 20 años en Europa del Este. Dos kilómetros de fichas gigantes representarán los 43 km del Muro de Berlín, en el que murieron casi un centenar de personas en los 28 años que estuvo en pie.

Cada ficha mide 2 metros y cuarenta centímetros de alto, como el Muro de Berlín. El proyecto pretende ayudar a entender a las jóvenes generaciones lo que significó (política, económica, social y culturalmente) la caída del Muro. Todos los países que tienen un muro, separando comunidades y haciendo la vida difícil entre vecinos, estarás representando el 9 de noviembre. Todos menos México y Estados Unidos, donde una inmensa barrera de casi 900 km dificulta el flujo migratorio y provoca también cada año decenas de muertos. Continuar leyendo


la invasión de los trabis

¿Se acuerdan de la invasión? Venían por decenas, después por centenares… por miles cuando cayó el Muro de Berlín. En sus Trabis, el coche nacional de los alemanes del Este. Aquel cuatro latas era en realidad un cuatro-cartones, porque el coche nacional de la otra Alemania estaba hecho de cartón-piedra, tardaban siglos en dártelo cuando lo comprabas y te costaba el salario de cinco años.

ber15

Un millón y medio largo de alemanes del otro lado se han pasado al Oeste desde la caída del Muro de Berlín.

El Trabant era un coche entrañable. Después del Muro en sí mismo, tal vez haya sido el Trabi quien haya acumulado más literatura en estos años en que hemos contado lo que pasó antes y después de la caída del Muro.

La producción de trabis, como cariñosamente eran conocidos, se paró en 1994, pero 15 años después aún los vemos circular por las calles y carreteras, especialmente en Berlín y en la antigua Alemania del este. Algunos se han convertido, por su parte en piezas de museo y otros, bastantes, mantienen solamente la carrocería con potentes motores tuneados de todos los estilos.

El Trabi sigue siendo hoy, 20 años después de la caída del Muro de Berlín, un codiciado objeto de culto. Todavía se los ve circular, sobre todo por el Este y por Berlín. Hay foros en internet dedicados al mantenimiento y el intercambio de piezas y hasta te lo puedes comprar online. Por ejemplo, en este sitio los encuentras por menos de 1.000 EUR. Por el más sofisticado te piden 13.900. En cualquier caso, tendrás que ser un manitas o tener alguien cerca que lo sea… que sepa los secretos de ese tanque con motor de dos cilindros que se resiste a morir.

trabant

Los trabis son pieza de museo y compañeros inseparables, aún, de los alemanes orientales.

Los trabis andan, corren y se los quiere todavía. Como piezas de museo y de coleccionista, pero también para usarlos, sin muchos zarandeos. Para usos mútiples, incluso con inspiración sureña como en esta curiosa fotografía que nos hemos encontrado por azar en Internet.

La nostalgia de otros tiempos tira mucho y nostalgia no falta en el Este. Porque son muchos los que añoran el pasado, porque no han sabido adaptarse y porque ‘papá Estado’ se lo ponía muy fácil. Y el precio era la libertad, y no comer plátanos, salvo que gozaras de los privilegios de la Nomenklatura, o tuvieras familia en el Oeste que te mandara marcos fuertes para comprarlos en los Intershops.


así cayó el muro

martillo_muroberlin

Tenía que haber durado 100 años, pero aguantó 28.

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la caída del muro, minuto a minuto

el error de schabowski

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Los alemanes del otro lado no se podían creer que Egon Krenz, el liquidador, les abría las puertas del Muro. Recuerdo esa noche en el otro Berlín a una familia (padre, madre y una niña de 9 ó 10 años), con chapas de Gorbachov en la solapa y lágrimas en los ojos. Los entrevistamos apoyados en una verja, frente a la Puerta de Brandemburgo. Eran alemanes del Este y apenas podían hablar.

No se lo creían. ¿Cómo se lo iban a creer si habían vivido durante décadas con la mentira y la manipulación como divisa? Lo que les acababan de contar por la tele no podía ser cierto, tenía que ser otra maniobra del régimen comunista. Los mayoría de alemanes del Este siguieron en sus casas hasta que vieron las imágenesen en directo por la televisión del otro lado enfocando al Muro, esperando que se alguien se decidiera a salir.

Hablando con esa familia, con la Puerta de Brandemburgo casi a oscuras de fondo, la pequeña acertó a decir muy tranquila: “Mi mami dice que pronto vamos a ver la abuela, que está en Düsseldorf.”

Todavía recuerdo las dudas al teléfono del editor del telediario en la madrugada del 9 al 10 de noviembre, cuando las calles de Berlín-Oeste estaban a rebosar de alemanes del Este… Martín Mateos no quería ni directo ni crónica: “Siles, ¿estás seguro de que han abierto el Muro? “, me decía el incrédulo editor, por teléfono.

Hicimos crónica, pero no hubo directo. Unas horas más tarde, en el telediario matinal, recuerdo cómo se me ponía la carne de gallina al saludar desde Berlín a toda España con el ¡buenos días! más sentido que haya dicho nunca jamás.

Era el 10 de noviembre de 1989, el Muro había dejado de existir esa madrugada y Berlín amanecía libre por primera vez en más de 28 años.

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todos bajo sospecha

el puente de los espías

comprando alemanes

visa-frei bis shanghai

los últimos días del muro

la movida de berlín

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20 años después


Berlin Wall Freedom

Als die Mauer Fiel, 1/5, ARD, 1999

El premio Príncipe de Asturias de la Concordia (el Nobel de habla hispana) está dedicado este año de 2009 a la ciudad de Berlín y a los millones de ciudadanos que han contribuído al entendimiento, la convivencia, la justicia, la paz y la libertad en el mundo. Yo estaba al pie del Muro de Berlín esa mágica noche del 9 de noviembre de 1989, con TVE, y me siento (humildemente) parte del premio. Espero que ustedes también. Veinte años después, voy a contarles el día a día que nos llevó a la caída del Muro. Como si usted hubiera estado allí. Continuar leyendo


bernauerstrasse

Una empresa de supermercados del Oeste regala tabletas de chocolates a los alemanes del Este que acaba de llegar. Estamos en la Bernauerstrasse, donde hubo tantos muertos intentado saltar el Muro. Son las 10 y pocos minutos de la mañana de un frío pero soleado sábado de noviembre en la antigua capital de Alemania. Doce horas antes caía el Muro. Continuar leyendo


desde allí, desde aquí

abuelo_muro_berlin

Hace 20 años tiramos un Muro, el de Berlín. Entre todos. Pero muchos otros muros quedaron en pie. Allí, en el corazón de Europa, y en tantos otros lugares. División y muros, físicos y mentales, que dificultan la convivencia y ponen en peligro la paz y la libertad. A dos meses del aniversario de Berlín, abrimos un paréntesis en nuestro diario deun muro para hablar con Carmen Aristegui sobre la libertad de expresión y la dificultad para informar en libertad en países como el suyo, México.


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