Archivo diario: 11/10/2009

comprando alemanes del este

Con la euforia de la reunificación monetaria queda firmada la sentencia de muerte para la RDA.

Con la euforia de la reunificación monetaria queda firmada la sentencia de muerte para la RDA.

Un artículo de Der Spiegel confirmaba, en 1966, que el Gobierno de la RFA había comprado en los últimos años 2.600 prisioneros políticos a la RDA por un valor de 97 millones de marcos alemanes. Todo dentro de la máxima discreción, aunque con intermediarios. Era una política de tráfico de vidas, en nombre de los derechos humanos. Esa práctica se iría incrementando conforme pasaban los años y gracias a ese sistema fue posible la reunificación de muchas familias que se habían quedado separadas.

Algunos padres conseguían huir al Oeste y se dejaban los niños en el Este… hasta que Bonn conseguía comprarlos. Yo conocí a muchos jóvenes, trabajadores o universitarios, que habían pedido oficialmente marcharse al Oeste. Eso los colocaba en listas negras que le impedían seguir estudiando o que les suponía el despido de su empresa, aparte de que su familia quedaba marcada como disidente. Pero a cambio podían aspirar a ser comprados por el Gobierno de Bonn.

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Antes de la caída del Muro te daban 7 marcos del Este por cada DM en el mercado negro, en Berlíon-Este.

Ocho meses después de la caída del Muro de Berlín, el 30 de junio de 1990 los alemanes del Este podían cambiar sus marcos-chatarra por los flamantes deutsche-Mark, DM. Era la puntilla para la RDA, que solamente aguantaría cuatro meses más hasta la reunificación. El DM sería también víctima de la caída del Muro, porque la condición que el presidente François Mitterrand le puso a su colega Helmut Kohl para la reunificación fue la unión monetaria… europea. El euro nació para neutralizar a la nueva Alemania reunificada, que tanto susto daba a franceses y británicos. Pero esa es ya otra historia.

Alemán rico, alemán pobre, solamente por haber nacido en el Este o en el Oeste de la Alemania derrotada. Los alemanes de la zona soviética, a los que no les llegó el dinero a espuertas del plan Marshall porque Moscú no quiso, se quedaron con su Mark: una divisa sin valor en el Oeste y cuyo paridad 1:1 era mantenida artificialmente. En la calle te daban 7 por 1 DM.

Una mujer jubilada pedía a los dirigentes del Este, pocas semanas antes de que cayera el Muro, que se dieran prisa porque ella era mayor y quería gozar un poco de la vida. Lo primero que hicieron los otros alemanes cuando recibieron sus DM calentitos, aquel 30 de junio de 1990, fue asaltar los Intershops: las tiendas socialistas donde se compraban los artículos del Occidente capitalista si podías pagar con moneda fuerte.

El Muro rodeaba Berlín-Oeste, del que solamente se podía salir por avión o por los corredores especiales de tránsito entre las zonas aliadas Berlín y Alemania Occidental. Pero los que vivían en realidad en una cárcel, sin libertad para entrar y salir, con un nivel vida muy inferior al del Oeste eran los habitantes de la zona de ocupación soviética, convertida en 1948 en la República Democrática Alemana.

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