la caída del muro de berlín, minuto a minuto

muro

vídeo interactivo sobre el Muro de Berlín

09:14 Checkpoint-Charly. Esta mañana los guardias de fronteras son especialmente amables, ya nos conocen: somos los de Televisión Española, que pasan de un Berlín al otro varias veces al día. Saben que llevamos todos los permisos del Ministerio para la Seguridad del Estado en regla. Pero no nos libramos del registro minucioso del coche ni de pagar los 25 DM por persona y día.

09:32  Friedrichsstrasse, Berlín-EsteEsteban González (el cámara de TVE), José Antonio Herrero (ayudante), Cristina (la productora de Bonn) y yo escuchamos en la radio occidental que los alemanes del  Este siguen huyendo en sus trabis al Oeste a través de la frontera de Hungría. Conocemos cómo, hemos estado todo el verano en esa frontera y en las embajadas ocupadas. Hoy se espera otra manifestación en las calles de Berlín-Este.

09:58 Sede del SEDPartido Socialista Unificado de la República Democrática Alemana. Gregor Gysi, miembro del Comité Central, contesta a una pregunta para TVE: “Llegamos tarde, en la calle nadie nos escucha… hagamos lo que hagamos, no podemos parar la revolución.”

encuentro digital en rtve

El 9 de noviembre de 1989 cae el Muro de Berlín y termina, de golpe, la Guerra Fría. José María Siles era corresponsal de TVE en Alemania y vivió en primera persona aquellos acontecimientos históricos. Siles conserva una memoria muy fresca de la situación que se vivió en Europa al caer el bloque soviético. José María es ahora director de aNews, una agencia global de corresponsales con base en Bruselas. rtve.es

Berlín, 1989. En directo desde el Muro.

Nando: ¿Cómo te enteraste de que se abría el muro? Un abrazo.

José María Siles: Me enteré en la rueda de prensa de Schabowski… pero era difícil de creer.

Erich: ¿Qué piensas de los alemanes, de su carácter, de su forma de ser, más allá de los estereotipos?

José María Siles: Todos somos un estereotipo para quien no nos conoce, Erich.

Merche: Hola. ¿Puedes recordar cómo viviste aquel día entero? ¿Cómo sucedieron las cosas? Gracias.

José María Siles: En rtve.es vas a tener una cronología, minuto a minuto… puedes adelantarte leyendo aquí

50 minutos con los internautas de TVE.

Paul, Moabit, Berlín: ¿Te gusta Berlín? ¿Volverías a vivir en esta ciudad?

José María Siles: Me encantaría volver a vivir en Berlín… cuando acabe este encuentro… ‘carretera y manta’ y mañana estaré en Berlín, por primera vez en diez años, cuando dejé la corresponsalía para irme a NY (primero) y abrir luego la corresponsalía de TVE en Washington.

Pepe, Murcia: En tu opinión, ¿qué significó para España la caída del muro?

José María Siles: El fin de la división de una ciudad, de Alemania y de Europa… el comienzo de una nueva era.

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20 años después

1989. Nunca olvidaremos el cello en el Checkpoint-Charlie.

Llegó y se puso a tocar. Era su homenaje a la libertad, al pie del Muro. Mstislav Rostropovich nunca había sido tan feliz. 2o años después, “El Meridiano” de Canal Sur Televisión dedicaba su tertulia de la mañana al Muro de Berlín.

Luces y sombras de dos décadas en las que nos dejamos muchos deberes sin hacer. Algunos deberían rendir cuentas. El programa ‘Futuro Abierto’ de Radio Nacional de España  hacía balance con Tato Puerto y Esther García, Enrique Baron, Mikel Buesa y Thomas Neissinger. 

brown-sarkozy-merkel-medvedev-13966744-mfbq,templateId=renderScaled,property=Bild,   /><p class=Juntos, haciendo la fiesta suya.

La noche en que se cumplían 20 años de la caída del Muro de Berlín, los políticos le robaron la fiesta a los berlineses, únicos protagonistas de la caída del Muro aquel 9 de noviembre de 1989.

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José-María Siles

Me fui antes de que terminara. Ya había visto caer las fichas de dominó en el ensayo general y cuando empezó a hablar el orador número… preferí despedirme de la no-fiesta. Un lector del blog me recuerda que aún quedan 14 muros en el mundo. Qué pertinente me parece la observación de Rodrigo en este 20º aniversario.

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todos somos berlineses

Ramiro Villapadierna

Interesante que tantos rebufen de los alemanes pero tantos más quieran en cambio ser berlineses. Los políticos y dirigentes también, desde que el presidente Kennedy vino a decir aquí, en lo más frío de la Guerra Fría, aquel solidario “todos en el mundo somos hoy berlineses. Yo soy berlinés”.

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Nuestro blog invitado: "Diván Este Oeste".

En aquel junio de 1963, el muro estaba cada dos por tres manchado de sangre, en vez de pintado con graffities. Pero por feo que parezca, revelaré al no iniciado que el muro fue realmente aceptado porque supuso un relax también para Occidente: las cosas quedaban claras en un punto en que los carros del Este y del Oeste se gruñían peligrosamente a diario ante el Checkpoint Charlie (y se jugaba con misiles nucleares en Cuba).

Germany Wall Anniversary

Berlín, 1989-2009: la fiesta de la libertad.

Pero hoy el mundo entero estaba invitado a celebrar en Berlín el fin de una división que, como ha dicho el británico Gordon Brown, partió también Europa, el mundo y mantuvo secuestrado casi un tercio del siglo XX. En la estela del americano muchos han venido queriendo decir su frase, y aquí reseño algunas, pero queda la de Angela Merkel: “A veces la gente olvida demasiado pronto de donde les viene la libertad”.

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el error de schabowski

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Günter Schabowski, hoy.

Un error de comunicación hizo que Günter Schabowski anunciara lo que no tenía que anunciar. Schabowski fue el hombre que derribó el Muro de Berlín, sin quererlo. Lo mismo que Gorbachov haría con la Unión Soviética, poco después. Sin buscarlo. Eran las 6 y 50 minutos de la tarde del 9 de noviembre, hace 20 años.

Estamos en una rueda de prensa en Berlín-Este. Habla el responsable de medios de comunicación del Comité Central del SED, que debate desde las 10 de la mañana lo que se debe hacer frente a la huída masiva de alemanes del Este.

A una pregunta de Riccardo Ehrman, corresponsal de la agencia italiana de noticias, Schabowski contesta que podrá viajar al extranjero cualquier ciudadano de la República Democrática que tenga su pasaporte en regla y lo pida. Sin tener que justificarlo y sin tener que esperar. Entonces, ¿qué va a pasar con el Muro?, replica perplejo un periodista británico. Schabowski no sabe qué contestar. [más]

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todos bajo sospecha

el puente de los espías

comprando alemanes

visa-frei bis shanghai

los últimos días del muro

la movida de berlín



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gorby no tiró el muro

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Mihail Sergeyevich Gorbachev delante del Muro de Berlín.

Los alemanes del Este gritaban “Gorby, Gorby” en las calles de las principales ciudades de la RDA aquel 7 de octubre de 1989, en el 40 aniversario de la RDA. El líder soviético quería cambios para que el Imperio no se derrumbara; él no habría echado abajo el Muro, pero con un halcón en el Kremlin a lo mejor las tropas rusas sí habrían salido a la calle hace 2 años en Berlín.

Gorbachov, como Honecker, llegaba tarde, y la vida lo iba a castigar también. Pero hasta que apareciera el oportunista Jeltsin y los tanques salieran a las calles de Moscú y bombardearan la ‘Casa Blanca’ y viviéramos el fin de la Unión Soviética, Gorbachov aún creía que el comunismo podía sobrevivir.

En 2006, pasé dos días con Gorbachov en Granada, en el Hotel Alhambra. Lo estuve observando esos dos días, yendo y viniendo con su ayuda de cámara calvo siempre a menos de dos metros, para intervenir con medicinas y aparatos si le fallaba el corazón, que tenía flojo. En ese momento no me pareció que Gorbachov tenía la talla. Es verdad que había perdido a Raisa, que era su apoyo moral. Y había perdido el glamour delpoder.

Cuando lo entrevisté para TVE, no era ni la sombra de aquel Gorbachov que conocí cuando era corresponsal en Bonn y era aclamado por los alemanes occidentales también con “Gorby-Gorby” en su visita oficial de 1988.

El Muro no lo tiró “Mr Gorbachov”. Ni tampoco la frase de Reagan en la Puerta de Brandemburgo. Ni la perestroika, ni la glasnot… ni el error de Schabowski. El Muro lo tiraron los alemanes del Este cuando dejaron de tener miedo y pidieron asilo en las embajadas de la RFA en Budapest, en Praga y en Varsovia. Y cuando los que se quedaron salieron la calle en una revolución pacífica exigiendo libertad.

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de nuestro corresponsal, carmelo martínez

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Aprendí a leer quitándole a mi padre el periódico del bolsillo de la chaqueta, cuando volvía de trabajar. Mi padre era maestro de escuela en un pueblo de la Alpujarra almeriense y corresponsal del periódico local, a cambio de recibir gratis “Yugo” (entonces se llamaba así, por lo del ‘yugo y las flechas’). Pero las crónicas de los partidos de fútbol las escribía siempre yo, un chaval de primaria: ‘De nuestro corresponsal Carmelo Martínez’, me decía que pusiera. Entonces no podía imaginarme, ni por asomos, que iba a dedicarme a ésto, a contar historias, a contar la vida. Pero ya había calado muy hondo en mí, aunque no lo entendiera, la frase que mi padre no se cansaba de repetir: “Ser el segundo es un fracaso, hay que ser el primero.”

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corruptos hasta el final

Los gerifaltes de la RDA hicieron negocio con los restos del Muro de Berlín.

Los miembros de la Nomenklatura sacaron partido del puesto hasta la reunificación.

Demoler el Muro de Berlín costó 180 millones de marcos alemanes, lo que significa prácticamente 200 millones de euros al valor actual. Pero hubo espabilados que hicieron negocio, desde el régimen y antes de la reunificación. Los gerifaltes comunistas fueron unos corruptos hasta el final.

Ese es el dinero presupuestado y gastado, pero en realidad los responsables de la todavía RDA solamente pagaron 8 millones, el resto se lo metieron en el bolsillo aunque todavía no se ha podido meter mano a los que robaron.

Al día siguiente de la caída del Muro, en la tarde/noche del 9 de noviembre de 1989, las embajadas de la República Democrática Alemana empiezan a enviar telegramas a Berlín-Este informando del enorme interés que tenían en todas partes por hacerse con trozos de hormigón del Muro. A Hans Modrow, primer ministro de la moribunda RDA, se le hizo la boca agua pensando en los dólares que se podrían ganar.

Desde finales de diciembre, dos empresas germano-orientales asumen la venta de trozos de Muro en el mundo entero. Limex se encarga del negocio con museos. En ese mercado colocaron 360 de los 65.000 bloques de hormigón armado de 3,60 de altura y 1,20 de ancho que partían Berlín en dos. Cada uno pesaba 2,6 toneladas. El valor de cada pieza se establecía en función de los grafittis que tuviera pintados.

Hay otra empresa que se pone a las órdenes de Modrow para sacarle provecho al Muro: Lélé Berlin, con sede en Berlín-Oeste y creada para comercializar trozos del Muro entre particulares. Tanto en un caso como en el otro, el negocio no resulta ser tan bollante y en junio de 1990 deciden hacer una subasta pública… en Mónaco. ¿Por qué en Mónaco?

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el puente de los espías

Sharansky

En febrero de 1986 tuvo lugar el último canje entre el Este y el Oeste, en el Glienecke Brücke que une Berlín y Postdam.

Recuerdo el último intercambio. Acababa de ser nombrado corresponsal y todavía estaba organizando la logística en Bonn, la que era capital de la República Federal de Alemania y donde estaba entonces la corresponsalía de TVE. Allí andaba catalogando las películas que nos había dejado Manuel Piedrahita, mi antecesor, y gestionando la adquisición de un equipo de vídeo cuando vimos a Sharansky cruzando el puente. No salimos hacia Berlín, habríamos tenido tenido de entrar en el telediario, porque en Torrespaña (para ahorrar) se conformaron con una crónica hecha con las imágenes de la ARD alemana. A orillas del Rin tuvimos que hablar del puente de loa espías, en Berlín. Tres años y nueve meses después, caía el Muro y esa vez sí que estábamos allí.

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todos bajo sospecha

stasi

Octubre de 2009, Leipzig, 20 años después: un manifestante lanza al aire papeletas con cientos de nombres de antiguos miembros de la Stasi, la seguridad del Estado germano-oriental.

Me topé con muchos stasis en los años que fui corresponsal de TVE en Alemania, viajando casi todos los meses al otro lado en busca de nuevas historias y reportajes del Este. Los traté en Berlín, zanganeando en lobbies y bares de hoteles de lujo, buscando la pieza en sus ropas grises y apestando a régimen. Me recordaban siempre a los secretas de Franco que el Cuéntame ha retratado de manera espléndida en los últimos años. Eran 91.000 cuando cayó el Muro de Berlín, escudo y espada del partido que tenían aterrorizada a la población.

HGW XX/7 era una buena persona. Gerd (Ulrich Muehe, enfermo de cáncer en el rodaje, moría poco después del Oscar por ‘La vida de los otros‘) tenía el grado de capitán y trabajaba en el Ministerium für Staatssicherheit. HGW XX/7 era un stasi, agente de la policía secreta cuyos métodos tanto nos recordaban a la Gestapo nazi.

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